Por Pablo Benito – Medio año despues del asesinato, la detención de 6 policias acusados de «Tortura seguida de Muerte» dan, parcialmente, sentido a la lucha de una familia que se prometió Justicia para Mauro.
El 18 de enero una breve noticia informó la muerte de un hombre de 35 años en la Comisaría Octava de la ciudad de Santa Fe. El hecho fue presentado como una muerte ocurrida bajo custodia policial y pasó casi inadvertido en la agenda pública. Sin embargo, para la familia de Mauro, aquel día marcó el inicio de una lucha que continúa hasta hoy en busca de respuestas y justicia.
Detrás de la escueta información oficial quedó una historia atravesada por el dolor, las dudas y las denuncias de familiares que aseguran haber presenciado parte del procedimiento policial previo al fallecimiento.
Según relataron sus padres, Mauro fue reducido por efectivos policiales durante un operativo en el que varios agentes participaron de la detención. De acuerdo con su testimonio, uno de los policías habría mantenido una rodilla sobre el cuerpo del hombre mientras intentaban colocarle las esposas.
“Tenía la rodilla toda lastimada”, recordó uno de sus familiares. Según sostienen, Mauro había sido sometido a dos intervenciones quirúrgicas en la zona y advirtieron reiteradamente a los uniformados sobre esa situación.
“Le dije que no le apretara ahí porque tenía una operación complicada. Con todo respeto se lo expliqué”, relató su padre, quien asegura que sus advertencias fueron ignoradas durante el procedimiento.
Los familiares también describieron la llegada de varios móviles policiales y señalaron que Mauro fue trasladado a una camioneta en medio de una situación que califican como violenta. Horas más tarde, la noticia de su muerte sacudiría para siempre a la familia.
Mauro… 3 hijos, padres, hermanos
Pero más allá de las circunstancias que son materia de investigación judicial, quienes lo conocieron prefieren recordar a Mauro lejos de los expedientes y las pericias.
“Era un tipo cariñoso, amoroso. Amaba a sus hijos”, contó su madre entre lágrimas. Su legado más preciado quedó en su familia: cinco nietas que hoy crecen con la ausencia de su padre.
La muerte de Mauro dejó una herida abierta entre sus seres queridos, que no logran comprender cómo un hombre ingresó bajo custodia policial y terminó perdiendo la vida. “Nunca pensamos que iba a pasar eso”, dicen.
En cada entrevista, el reclamo se repite con la misma fuerza. “La policía está para cuidarte, no para matarte”, expresa la familia, convencida de que aún quedan preguntas sin responder sobre lo ocurrido aquella jornada de enero.
Mientras la investigación avanza, padres, hermanos, hijos y sobrinos sostienen un pedido que trasciende los tribunales. Buscan conocer qué ocurrió en las horas previas a la muerte de Mauro y que, de existir responsabilidades, sean esclarecidas por la Justicia.
“Queremos llegar hasta lo último”.
A más de medio año de aquella muerte ocurrida dentro de una dependencia policial, el nombre de Mauro sigue presente en cada reunión familiar, en cada recuerdo compartido y en cada reclamo público. Para sus seres queridos, la búsqueda tiene un único objetivo: que la muerte de Mauro no quede reducida a una breve noticia policial y que la verdad finalmente salga a la luz.
